Soy especialista universitaria en Coaching con Inteligencia Emocional y PNL, practitioner en PNL, coach para relaciones y facilitadora de talleres You can heal your life. 

La primera carrera que estudié fue Comunicación – Periodismo y luego hice un MBA en Empresas de Televisión. Más adelante, incursioné en los estudios y prácticas de Coaching y desarrollo personal.

 

Diplomas – Coaching y desarrollo personal

 

Llevo más de 20 años en el mercado laboral. Se pueden resumir en tres fases. La primera fase dedicada a la televisión local y regional, la siguiente fase, trabajando en gabinetes de prensa y comunicaciones, y el tercer período incursioné en el sector del Coaching. Ahora siento que se unen lo puntos básicos: el qué, el cómo y el dónde. Pero ante todo el para qué, que no es otra cosa que el propósito de todo.

 

Currículo

 

 

Me apasiona…

  • El coaching, el liderazgo, la motivación y el desarrollo personal en general.
  • Me encantan los temas de emprendimiento, creatividad, desarrollo de proyectos e innovación.
  • Me enriquece mucho viajar. He conocido tantos lugares y personas maravillosas. Y espero seguir haciéndolo.
  • ¡Aprender! Me entusiasma aprender nuevas cosas.
  • Experimentar. Soy de experiencias.
  • Estar en contacto con la naturaleza, de vez en cuando, es volver a mí. (Ante un buen paisaje prefiero permanecer en silencio).
  • Puede que no cocine como una chef pero me divierto experimentando en la cocina y, por supuesto, comiendo.
  • ¡La música! Amo la música. Y ¡bailar! Me encanta bailar en casa.
  • Me gusta escribir cuentos con contenido de motivación y crecimiento personal. 
  • Mi madre, mi hermano, mi tía, mis tíos y mis primos son luces que me guían en mi camino.
  • Mis amigos, esos con los que no hay que estar con frecuencia. Esos que te miran, te abrazan y te conocen
  • Amo los animales. Son unos maestros grandiosos. Ahora vivo con un lindo gato. Nos encontramos un día de invierno en una estación del metro de Madrid y desde entonces somos compañeros inseparables. 
  • Hace muchos años pensaba en lo que debía o no debía decir. Ahora pienso en lo que no debo callar y, definitivamente, compartir.

 

  • Pienso que estamos en la vida para aprender incluso en aquellos momentos en los que creemos que no se puede aprender.
  • He aprendido a perdonar y a perdonarme, a superar el “final” de relaciones importantes y a quedarme con lo aprendido de cada persona y de cada historia.
  • También aprendí a despedirme de mi hermana Bibi. Esta despedida duró mucho tiempo, pero cuando lo hice, cuando me despedí de ella, sentí tal paz que me permitió entender los bonitos regalos que nos dan las personas que nos rodean y que a veces no vemos por estar dormidos. Entendí lo pasajera y frágil que es la vida. Esta despedida me enseñó tantas cosas que algún día te contaré. Y así como aprendí a despedirme, aprendí a dar la bienvenida a mi vida a nuevas personas.
  • He aprendido que, aunque pasen 10, 20, 30 o 40 años puedes seguir con un espíritu auténtico; que siempre se puede aprender y que se envejece cuando se deja de aprender.
  • He aprendido que los “errores” son “lecciones” vistos con lentes de aprendizaje; que la persona del lado se puede equivocar, que mi familia se puede equivocar, que cualquier persona se puede equivocar, que yo me puedo equivocar y que la clave no está en la equivocación, la clave está en lo que voy a hacer con ello para aprender y seguir desarrollándome.
  • He aprendido que la rabia es tristeza, que las manifestaciones de rabia son una manera de gritar “estoy triste” y que hay mucha gente enojada en el mundo. Por ello, cuando yo me enojo pienso: ¿qué es lo que realmente estoy sintiendo?
  • También he aprendido a levantarme con una sonrisa, con un sueño y una esperanza. He aprendido a motivarme. Y te diría que he aprendido a luchar, pero cada vez más lucho menos, porque ahora considero que la vida no debe ni puede ser una lucha, que esto de vivir tiene que ser más fácil y divertido y que parte de ello reside en cómo veo lo que me está sucediendo y qué regalos saco de ello para seguir caminando, para dar saltos y, ¿por qué no?, también para volar.
  • He aprendido que a veces la vida te da unos revolcones que te pueden dejar loco/a. ¿Lo importante? Apoyarte en ti, apoyarte en otros, creer con mucha fuerza en quién creas y en lo que creas y tener esperanza de que te levantarás nuevamente con el sol en el alma. Y mientras esto pasa, hay que practicar, practicar y practicar cosas que pueden mejorar tus días. 
  • Además, he aprendido que la vida es un cúmulo de experiencias y que puedes llegar a tenerlas y a sentirlas cuando realmente te entregas con todas tus luces y tus sombras, con tus pasiones y tus talentos.

 

 Espero que descubras esta web con el corazón de ese niño que habita en ti y a quien le gusta investigar, curiosear y ver de qué están hechas las cosas y de qué están hechas las personas.

 

Quédate con lo que resuene en ti

y deja que se vaya con el viento lo que no.